Resulta que ayer a la noche se largó una pequeña llovizna de nada acá donde vivo (y donde no vivo seguro que también, ilusos), pero no le presté mucha atención. Estuve hasta tarde cumpliendo mi deber para con una señorita muy ezpezial (con "z"), y no logré dormirme sino hasta las dos de la madrugada. A las tres me despierto, después de un sueño súper duper genial con Sonic, Liu Kang y Ash "Ketchup del pueblo Fiambre" en un torneo a muerte donde el que ganaba se convertía en el nuevo presidente de la galaxia; en resumen, no pude volver a dormirme y ese trueno hijo de la gran siete me despertó en la mejor parte: cuando Ash lanzaba a Charizard contra Liu Kang que hacía su patadita-bicicleta y Sonic tiraba...emm...aros...de...emm...aros dorados...
En fin.
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| ¡¿Qué te pasa a voh, guacho?! |
No le hice caso, y deje a mi coso (entiéndase "coso" por "hermana") en internet con música, y salgo a la calle: en remera y una camisa manga corta celeste (de las copadas, a cuadros con líneas negras y blancas, y más celeste), con un paraguas celeste con el fierro todo oxidado (el paraguas estaba roto), con ojos celestes (jaja, cómo quisiera), y con un sapo en una esquina de la entrada de mi casa. Llovía como nunca. OOOOOBVIAMENTE el colectivo se tomó su tiempo para venir a buscarme, y en el interín pude observar que la parada estaba viciada de agua. Los coches pasaban muy lentamente y por el medio. A darse una idea.
| ¡SEXOOO! |
Hubo un punto en el que, a dos cuadras de llegar a la universidad, el colectivo decide pegar la vuelta. Todos nos asombramos, porque la mayoría de los pasajeros somos estudiantes, y le fuimos a preguntar que qué onda. No entendí a explicación que le dio a una chica porque estaba con los auriculares colgados, pero como la chica se volvió a su sitio después de una intensa charla, me tranquilicé. Hasta que tres cuadras más adelante me pude percatar de que me alejaba paulatinamente de mi destino, por lo que decidí re-preguntarle yo mismo al chofer que qué onda. Me dijo que no iba a pasar por la universidad porque había una inundación tremenda en la calles: ¡buenísimo! Lo que me faltaba: un chofer cagón, llegar tarde a clases y encima MOJADO. Padre nuestro que estás en los cielos... dejá de mearme, ¡hijo de puta!Al bajarme del bondi, una chica se me acerca y me pregunta si el bondi al final no pasaba. De ahí se inició una conversación muy loca que nos llevó a nuestra niñez mientras efectuamos el camino a pata a la universidad (Mariana, por el amor de dios, puedo explicarlo...noo...¡¡¡noooooo!!! ¡¡JHONYYYYY!!). En la mitad del trayecto me crucé con un amigo mío que me explicó que más allá de esa misma esquina no se podía cruzar: era cierto, (lo corroboré con mis ojos) y se trataba de una especie de laguna donde, calle adentro, un señor dueño de casa sacaba la basura (metiéndola de vuelta en su casa) porque el agua le llegaba hasta un poco antes de la cintura.
Conclusión: después de mucho intentar comunicarnos con el colegio, digo... con la universidad, decidimos todos volver a nuestras respectivas casas; mi amigo (a quien le estoy agradecido) me tiró hasta la mitad de mi trayecto y de ahí seguí yo solo, y colorín colorado... el día dejó de estar nublado. Fin.
Postdata: Para colmo, papá me dijo "Quedate, quedate". Bien ahí.
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| Todos gritamos "¡JHONY!" alguna vez. |


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