jueves, 18 de octubre de 2012

El modo aleatorio no miente…

Previamente había dejado un tema por la mitad, y los cagué a todos terminando la entrada justo en lo interesante. Ya sé, ya sé: me aman con todo su corazón.

Habíamos dicho que antes la tensión, uno se pone a escuchar toda la música del celular en modo “aleatorio”. Aquí iniciamos: ese modo aleatorio nunca miente, pero nos trollea como los mejores. ¿Qué quiero decir con todo esto? ¿Sos tan especial que te lo tengo que graficar con palabras? ¿Te gustaría que vaya a tu casa y te baje todos los dientes? ¿Así que le re das a Pamela David? Yo también, pero volvamos al tema.



El tipo ahí arriba: "¿Qué mirás? ¡Es mi hija! ¬¬"
Siempre siempre, cuando estás medio bajoneado, el “aleatorio” te pasa canciones que van conforme tu estado de ánimo tipo suicida y tipo “el mundo es una mierda”. También, a veces, cuando recordás algo que te enchufa una sonrisa en la jeta, entra el “aleatorio” y te pasa una canción alegre onda Diego Torres o Blink 182, cosa que tu cara de pelotudo sonriente se vuelva cara de enfermo mental sonriente (y se te ven todos los dientes, los pedacitos de lechuga, los que tenés partidos de la paliza que te di cuando fui a tu casa, ¿te acordás?).

Igual, no quita el hecho de que el “aleatorio” sea un troll.

Ponele que un día te empezaste a acordar de canciones que hace banda no escuchas y dejaste de escucharlas porque, de tanto repetirlas muchas veces por hora, las gastaste y te hartaste. Entonces llegás a tu casa, pones el USB y te pasas esos temas (obviamente, pero OBVIAMENTE, el celular te tira poco espacio después de la transacción, porque obviamente es un hijo de puta mal nacido que te odia). Al día siguiente, vas vos re lind@ por ahí, saltando y brincando como un conejo con reuma, feliz por la primavera (aunque en realidad es invierno y nadie te avisó, pero bueno: sos especial)… y ponés música con el “aleatorio”. Vas pasando los temas hasta que salgan los que pusiste el día anterior… pero no salen. Y pasas y pasas, ¡pero no salen!

Y justo cuando estás llegando a un lugar donde seguramente tenés que apagar el celu, o guardar los auriculares, o incluso un caso extremo donde se te está por morir la batería, empieza a sonar la música que cargaste ayer. Y, dado por hecho, de la bronca querés agarrarte a piñas con el primer pendejo de 10 (diez) años que se te cruce (obvio, porque no vas a agarrarte a un tipo de 25 todo fibroso y musculoso, ¿no? No sea cosa que te haga mimitos cariñosos y te deje la colita paspada). Aunque si sos vos, seguro el pibito te gana. Bueno, bueno, pero hagamos la paz y no la guerra: al fin y al cabo, sos mi únic@ lector/a.

Otra típica es que estás escuchando un poco de música en clase con un solo auricular y el otro guardado por ahí (ejem… cof cof…en..cof cof… tu culo… cof cof). Resulta que pusiste el volumen ajustado para que las canciones no se escuchen más allá de tus orejas de elfo (porque sos un elfo, pero de tipo Dobby, no tipo Legolas: sos fe@); entonces viene “aleatorio” y te caga una vez más. Y no solo eso, sino que se estira a más y va por hacerse sonar en toda el aula en un momento de silencio pleno. Alabado maestro de los trolls.

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