viernes, 16 de noviembre de 2012

Mirar donde no hay, encontrar donde no se debe...


Mamá dice que no sé buscar nada, que nunca encuentro algo si me lo pide y que no sirvo más que para estar sentado y mirándola buscar. Yo no estoy de acuerdo con eso, y voy a pasar a desarrollar una breve tesis al respecto.

Hijo, ¿me buscás el coso ese de ahí?
Planteemos el colectivo como punto de partida e hipótesis. Hace poco sucedió que conseguí por primera vez en mi vida NO OLVIDARME de meter nada en la mochila y así fue; pero daba la casualidad que misteriosamente al posar mis nalgas en el asiento me resfrié y… ¡oh, qué suerte! No tenía un pañuelo descartable en mi bolsillo ni en ningún otro lado. Solo tenía ese bollo de papel usado de hace 4 (cuatro) días, todo moqueado y húmedo y duro que siempre se nos olvida tirar a la basura, y que, dicho sea de paso, llena nuestro bolsillo de pequeñas hebras de papel todo a lo largo y ancho del mismo (una tendencia casi psicópata por parte del bollo de papel, diría yo).

Nombre Clave: "Mamá
cuando no busco las cosas"
He aquí mi tesis: mamá está equivocada acerca de mí. En ese momento de debilidad y de susto en el que creía que iba a estornudad y que tendría colgando entre mis dedos y de mi nariz hacia mi ropa hilos de moco y jugos y demás (guacala), es entonces cuando toda mi habilidad, concentración y sagacidad entran en juego. Tomé el papel de mi bolsillo y, como a un cubo de rubik, comencé a darle vueltas, girar una puntita, luego otra, luego retirar un lado del papel hacia otro lado, desplegar otra parte y abrir otra en otra parte. El resultado fue grandioso: logré encontrar un ángulo sin ningún resto ni recuerdo de un resfrío anterior, y calculé el lugar exacto en donde cupiera mi fosa nasal en apuros.

Conclusión: ¡hay que ser Dios para poder buscar y encontrar un huequito tan en el pañuelo increíblemente como lo hice yo, mamá! ¡Te gané!

Es increíble que, cuando estás de novio, te den de ambos sexos. O sea, me parece una cabronada de la vida que el corazón vea con deseo a otro corazón mientras los ojos ven culos, pechos y braguetas con la lengua colgando. En este caso entran varios tipos de personas:

FEEL LIKE A NINJA

  • Los pasionales: ellos ven con el corazón, ojos y lengua al corazón, culo, pechos y bragueta de la persona que aman, se excitan con la misma y son felices;
  • Los babosos (con novia): el tener a una chica enamorada no es impedimento de mirar otros objetos de deseo sexual (tanto en la vida real como por internet), y hasta lo hacen con orgullo, como si fuera un deber y una obligación que define su honor el mirar traseros y senos que no son los de su pareja;
  • Los babosos (con novia obsesiva): reciben un mensaje cada segundo con la popular exclamación “ni se te ocurra mirarle el culo a esa zorra” mientras le miran el culo a esa zorra;
  • Los babosos (tímidos): sus ojos son temerosos a la hora de mirar lo que hay que mirar, y cuando logran hacerlo apartan la vista como si se sintieran culpables de haber cometido un crimen expiable con pena de muerte;
  • Los pelotudos: miran, y al hacerlo se descubren y reciben un bife bien dado;
  • Los poéticos: no babean, simplemente admiran la belleza del sexo del cual gustan y efectúan mentalmente mil y un descripciones líricas del deleite visual que sus ojos les permiten;
  • Los sarpados: van en el coche por la calle, bajan la marcha y le chiflan a su presa, o le dicen guasadas y la miran de arriba a abajo;
  • Yo: yo soy un chico fiel que no mira a nada ni a nadie más que mi pareja. Me porto bien. (Cof…cof… controlado… cof…mentiroso…cof…cadáver…cof…cof…).

Chicos cumpliendo su deber en la vida.

Pero cuando estoy en pareja y a veces me tiran piropos, de verdad y con la mano en el corazón deseo que se los metan en el culo. ¿No aparecieron cuando estaba soltero? ¡Se re joden! Ahora ya soy propiedad de alguien hasta que esa persona se canse y corte conmigo (en tal caso, la encadeno a la cama como el novio obsesivo que soy). Ya sé, soy adorable.

Y si estás pensando que soy adorable, te dejo mi mail y charlamos cuando quier… Ah, hola mi amor… ¿qué haces con esa hacha? ¡OH POR DIOS! ¡DETENETE! ¡NOOOOOOO!... (ruidos locos)… ¡deja esa mostazaaaa!... (puteadas en otros idiomas)… ¡no, el conejo pepito nooo! ¡Bastaaaaaaaaaaa!... (lo sentimos mucho, el blog acaba de sufrir problemas técnicos. Rogamos su paciencia por la solución de los mismos en la siguiente entrada. Muchas gracias. Besos).



lunes, 12 de noviembre de 2012

Para la sed, más desierto...


Poder. Eso es lo que uno siente cuando ingresa a la universidad por el portón principal escuchando con los auriculares el tema de PSY titulado “Gangnam Style”. Poder, loco: ¡poder! No solo sentís que no te puede pasar nada malo en el día, ¡sino que hasta llegas a sentir (y esto es ALUCINANTE, lean) que el colectivo no se atrasa y llegas en horario! Esa canción es la octava, novena y décima maravilla del mundo en una sola.

!Mirá que llamo a la "Mafia de los supermercados coreanos"
y entre todoh te prendemoh fueho el rancho, papá!

Muy bien, me dejo de pelotudeces un segundo y comienzo con la entrada de la fecha, que, por cierto, bastante atrasada está de fecha. Ya sé que me extrañaban.

Hace cinco días estaba viajando en el bondi y en la mitad de camino, a la altura de la Universidad de Lomas de Zamora, el muy basura agarra un pozo del tamaño de un cráter lunar. El chofer casi funde el motor tratando de sacarnos del embrollo, y el camión que venía detrás empujó un poco pero no nos pudo ayudar demasiado. ¿Y ahora? ¿Quién podrá ayudarnos? ¡Nosotros mismos!

¿Por qué no hay choferes así, Dios?
Resulta que los hombres bajamos del vehículo a empujar, y con toda nuestra valía y nuestra fuerza logramos superar el obstáculo (obvio, porque las mujeres son tan poderosas que no tendría que ellas empujaran el colectivo, ya que de un solo empujón de ellas ya hubiéramos salido del pozo y llegado a destino todo en un mismo movimiento). Gente, estamos hablando de algo insólito: encima que viajo mal, llego tarde, hace calor y no estoy en condiciones físicas, me hacen empujar un colectivo. ¡Un colectivo! Y después lo más lindo es que conseguí tener olor a chivo. La puta madre.


Ya que hablamos sobre mi campo de conversación favorito, el colectivo, vamos a aclarar algo (“conversación” es un decir, porque yo escribo y nadie lee). Me tocó hace poco un imbécil que se quiso hacer el vivo manejando el bondi como se le cantó el quinto forro del ojete. Es así: nos subimos todos desde el punto de partida, y ni bien arrancó puso como cartel indicador “FUERA DE SERVICIO”. No le paró a nadie en hora y media de viaje, y los que viajamos arriba de a poco fuimos bajando en paradas y vaciando el móvil hasta casi dejarlo como ciudad fantasma. En el trayecto, subieron dos o tres mediocres colegas de la línea a saludar al bonito del chofer y a conversar de la vida y a reírse de la gente que los paraba y ellos diciendo “Está fuera de servicio”. Pues les tengo una noticia: No estaba muy fuera de servicio que digamos, porque se aguantó una hora y media conmigo encima, y que yo sepa a mí no me dijeron “Nene, bajate porque está fuera de servicio”.

Escuchame, pelotudo: Y si está fuera de servicio, ¿cómo mierda puede ser que arranque y ande tanto tiempo y tanta distancia? El tipo, en definitiva, me pareció un desubicado y el ganador irrefutable del gran concurso nacional de “QUIÉN TIENE EL CULO MÁS APETECIBLE PARA PATEAR”.

¡Mi vecino es un hijo de perra! ¡Apagó el Wi-Fi!
Ese mismo día, y encadenado a todo esto, llego a casa y me entero de que no tengo teléfono ni internet. Hermoso. Mi tarea de ese día y todo mi estudio estaban basados en mails que debía revisar, y adivinen CÓMO debía yo acceder a los mismos. ¡Ajá! Correcto: POR INTERNET. Con esto llego a la conclusión de que, para pelotudear, internet nunca falla. Es especialista en distraerte, hacerte perder el tiempo, y (por qué no) también mostrarte genialidades y cosas que das las gracias haber visto o leído. Pero la muy bastarda no funciona PRECISAMENTE cuando la necesitas para progresar en tu gran sabiduría escolar y/o universitaria. Por lo general, también suele fallarte cuando necesitas concretar un debate o una pelea escrita con alguien, o demostrarle a alguien que tenés razón, o romperle el culo en algún juego on-line.

Claro. En esas circunstancias: “Error en la conexión”. ¿Sabés a dónde te podés ir con tu error de conexión? Al informático negro de mierda que te habrá fabricado a principio de siglo, maldita sea. ¡Y encima yo PAGO por el servicio, ¿viste?!