domingo, 14 de abril de 2013

Boletín Especial

¡¡Buenas, gente!!

Quería emitir una suerte de boletín especial, anunciando que estoy participando de un blog paralelo en conjunto con mi señorita, al cual llamamos "Mundo LuMaru". Acabamos de empezar, así que recién está dando sus primeros pasos dicho blog, pero a toda la gente que me sigue acá o a aquellos lectores casuales les invito a entrar en Mundo LuMaru, donde seguro también encontrarán un buen entretenimiento.

Dejo el link aquí: http: www.panditoslocos.blogspot.com.ar

Pasen cuando gusten. Continuaré subiendo entradas aquí como de costumbre, aunque estoy más que nada acostumbrado a subir poco, jajaja. Pero descuiden, subiré muy pronto y con continuidad.


Abrazos, cariños, y MÁS TE VALE QUE VAYAS (te adoro). Chau chau.

viernes, 12 de abril de 2013

Tiremos de la Cuerda...


Todo el mundo sabe que el hombre es un inepto, lo que ya dejó de ser un secreto. Sin embargo, nadie sabe las cosas que suceden dentro de la cabeza de los hombres; y muy al contrario de lo que piensa la mayoría, los grandes quilombos del universo no están encerrado en las neuronas femeninas. Nosotros (obviamente, su servidor incluido) somos unas gigantescas máquinas de pensar y maquinar, y sobremaquinar las cosas muy a menudo inclusive. Tomamos casi todas las cosas que no entendemos como “hostiles” y amenazantes a nuestra seguridad e integridad, y muchas de las cosas que no entendemos se relacionan con el inentendido eslabón de la cadena: la mujer.

Buenas a todos, antes de proseguir. El anterior enunciado es mi prólogo de lo que a continuación voy a desarrollar, pero previo a eso quería darle las gracias a la gente que me ha leído (en espíritu, ya que no sé si lo seguirán haciendo) y a todos mis conocidos y a mi novia, la cual es una fiel lectora de esta cosa amorfa llamada blog, y a la cual suelo mencionar en las entradas como algo colgado del asunto. Sin más, empecemos.

El ser humano se atribuye a sí mismo la capacidad de convertir lo que, a temprana edad llama amor, en una daga que, irónicamente, toma entre sus manos por la parte de la hoja de metal. Muchas veces me ha tocado escuchar historias de chicos que lastiman y, si he de ser sincero, yo pertenezco a una de esas muchas historias. No es fácil sostener con el tiempo un océano de realidades pesadas que en un primer momento creímos maravillosas y espectaculares. Por X o por Y las cosas tienden a morir, y muchas veces es por culpa del hombre. Aunque muchas otras no.




Lo que da vida, puede
terminar matando.
Tanto al hombre como a la mujer les encanta tener el control de una relación mientras se desenvuelven normalmente en su vida; tanto es así que convierten a la otra persona en un canario de jaula que embellece todo alrededor mientras él/ella va muriendo por dentro. Ser un premio no está bien, y ser parte de la decoración mucho menos. Cuando uno no funciona en la pareja como a la otra persona le gustaría, comienzan las miradas, las llamadas, los mensajes, las palabras, las dagas. Van echando raíces en la vida de uno, y si uno no pone un alto a eso, sucede lo peor que puede ocurrir: tomarle costumbre.

También está el otro caso, en el que uno de los dos es quien da muchísimo amor (a veces sin recibir nada a cambio), mientras el otro toma y continúa tomando, y cuando el grifo se comienza a agotar, comienzan los reproches a la otra persona sobre que "cómo puede ser que deje morir a la relación así" o "antes estabas más enamorado/a y demostrabas más cosas, ahora ya no". Un grifo se puede secar si el pozo de agua dulce no se repone cada cierto tiempo, y esto es una metáfora sobre el hecho de que uno no puede dar toda la vida sin recibir (por más que en el Romanticismo se haya inventado esa estupidez de "el amor es dar sin esperar nada a cambio", lema que luego adoptó la religión Católica). Somos seres humanos, no fuentes de la juventud.

A veces hay sangre en los labios...
Muchas veces, además, todos estos problemas vienen dados por un origen común que, en estos tiempos, se está multiplicando en casi todas las parejas del mundo: amar demasiado pronto. Este hecho principal es el que consume la relación antes de tiempo, antes siquiera de que de sus primeros pasos ante un mundo nuevo. Lo que maximiza la destrucción de la pareja es el hecho de que ambos no saben llevarla, ya que apretaron mucho el acelerador sin haber antes aprendido a manejar o saberse las señales de tránsito; lo que conlleva a estrolarse contra una muralla de cemento y ladrillo.

A no confundir este choque de la muralla con un obstáculo del amor que hay que superar para llegar a la felicidad.

Si lo anterior quizá te aburrió un poco porque ya lo sabías, ahora quizá te entretengas más mientras te cuento un par de verdades, independientemente de si sos mujer u hombre, que ya sabés pero que te va a interesar recordar y te haga sentir identificado. A veces no está de más verse en el espejo.

...cuando debiera hacerme feliz.
Están como dos conejos, todo el día mimándose y abrazándose y besándose. Se pegan tanto que cuando se separan dos milímetros, se pudre todo un poco. Todo, un poco. Los celos son un justo condimento de una relación enfermamente sana, pero si te pasás con la dosis podés llegar a terminar en un sanatorio mental o en la cana. Mucho peor si empezás a tener celos al poquito tiempo de conocer a la otra persona, o, peor aún, ni bien la viste. (Si sos de esas personas, te digo algo que sabés perfectamente: vas a sufrir mucho en la vida, y si no lo sabés controlar para con los demás, también harás sufrir al resto).

A veces a uno lo mata la espera, la ausencia de otra persona, su no-contestación a los mensajes o su falta de llamadas, e internamente sabemos que están haciendo cosas importantes o están llevando a cabo sus vidas. Sin embargo, nos ponemos celosos igual y los atosigamos (lo cual no está mal, siempre y cuando la otra persona entienda perfectamente qué está sucediendo, pero a veces todo se mal interpreta porque nosotros mismos nos excedemos y eso hace que el otro se sienta muy sofocado y no "prefiera" estar taaaan pegadito a nosotros).

Arma de fuego que quema el cuerpo y la mente.
Por el otro lado, si vos sos el que está ocupado y tenés tus cosas mientras va aumentando tu edad y tus responsabilidades, y ves que ya no están tan juntos como antes, te desesperas viendo que la otra persona sigue igualita con sus obsesiones y sus celos para con vos, te manda mensajitos lindos y te despierta con ternura, te mima, te besa, y vos empezás a darle menos tiempo (y bola) porque tus cosas y asuntos no te lo dejan. El otro no lo sabe, y quizá se enoje con vos. Lo que el otro no sabe es que en tus ratitos libres vos lo controlás, te metés al face, te fijas si está conectado/a, investigas cuántos amigos nuevos tiene y cuánto sale con ellos o simplemente ves que sigue desarrollando su vida en forma natural, casi como si lo hiciera sin vos y eso te rompe un poco las pelotas. Pensás "¿sigue con sus cosas como si yo no estuviera? ¿Cómo puede hacerme esto?" de forma egoísta, sin tomar en cuenta que el otro te está esperando, y te enceguecés.

A veces ves que la otra persona hace cosas (cualquier cosa), y vos pensás que lo está haciendo sin vos, para regocijo propio y que no te incluye (incluso si se trata de escuchar una canción, vos pensás "la está escuchando sin mí"). Bueno, pero: ¡¿cómo?! ¿no eras vos, acaso, el que estaba ocupado? ¿no fuiste vos el que le dijo que no podía porque tenías cosas que hacer, y ahora mentalmente la/lo reprochás por estar haciendo cualquier cosa "sin vos", como vos creés?

Dos personas implican dos vidas unidas, no UNA VIDA SOLA. Siguen siendo dos personas, y siguen siendo dos vidas. El control excesivo en proporciones supremas lleva siempre a un estado de enojo. Siempre termina en sufrimiento.

Hay veces que deseas que la otra persona crezca y le vaya bien en su vida y tenga muchos amigos y etc etc. Pero a veces hay problemas cuando uno piensa "Sí, pero... me gustaría ser YO la causa de todos esos logros de él/ella". Y a veces no querés nada de eso, sino que deseas tener a esa persona enjaulada entre cuatro paredes para vos y nadie ni nada más.

Eso es sano de pensar... pero, ¿hasta qué punto? ¿Y en qué caso? ¿Está bien creer en eso mientras la otra persona sufre por el daño que le infligís inconscientemente?


lunes, 1 de abril de 2013

Ida y Vuelta...



Como decía el Terminator: “¡HE VUELTO!”. Pum pum pum con una re metralleta: todos muertos. Nah, mentira. BUENAAAAAAS. Tanto tiempo que no escribía, que ya ni me acuerdo cómo escribir.

¡NO TENGO NI UNA P*TA VISITA!
Lo primero que me pregunté a mí mismo es si seguirían ahí, a la espera inerte de otra entrada, mis fieles y fanáticos seguidores (¿cuáles?) como para no hacerme sentir abandonado y olvidado al publicar y ver que el contador no pasa de 10 (diez). Diez, de las cuales nueve soy yo actualizando la página para ver si de pronto el contador de visitas despega. Qué triste soy.

Estoy en un breve desorden musical, hormonal, alimenticio, emocional, educacional y familiar. No agrego el de las amistades porque no sé cómo carajo se escribe. ¿Amigocional? ¿Amistadcional? No sé, se van todos a la m… HOLA, ¡TANTO TIEMPO! A ver, vamos a explicar y de paso preguntar si hay alguien que opina igual.



(Prometo que este es el último punto y aparte durante por lo menos diecisiete renglones) (FUAAAA, ¿TANTO ESCRIBIRÉ?)

Musical, porque es uno de esos momentos en los que pensás seriamente en seguir a una banda, hacerte fan de ellos, comprarte los posters, ponerle llaveros a tus llaves y mochila, pintarte las uñas con sus símbolos (mujeres) (y yo también, putos), cagar en el baño y limpiarte con papel higiénico con los rostros de los integrantes sonriendo, etc. Pero el asunto es que cuando querés enfocarte en esa banda, saltan de la nada otros géneros musicales que te inundan el alma, como por ejemplo Gaby, Fofo y Miliki, y no podés parar de escucharlos hasta que, de tanto hacerlo, descubrís en sus letras que hay mensajes subliminales sobre comer niños y ver porno. Fuera de joda, otros géneros como el Jazz/Blues o el Rock Gótico de Evanescence (por ejemplo) que te hacen encerrarte en tu pieza y desear que llueva.

SSe me rompió el paraguas y me
estoy mojando hasta las bolas.
Es frustrante, retomando eso último, cuando estás encerrado en tu pieza y deseas que llueva pero pasa el día entero y no llueve. Es ahí donde te trabas con tus gustos musicales, el cerebro te sugiere tantos al mismo tiempo y pensás que todos encajarían para ese instante pero no seleccionás ninguno, y tampoco querés dejarlo en aleatorio porque pensás que puede saltar Britney Spears cuando estás justamente depresivo, te agarra miedo, tomás un cuchillo y matás a Mariana (perdón, me fui al carajo: en vez de cuchillo, una cuchara).



Soy un fracasado, perdí en el Pacman.
Lo que frustra también es que hayas elegido la carrera más difícil de todas, te hayan advertido que es difícil, vos te hagas el súper héroe, la hagas, te vaya como el ojete, te des cuenta que perdiste dos años y luego (la peor) NO QUIERAS DEJAR LA CARRERA TODAVÍA. Eso sí que es triste. Lo peor de todo es que te saca el gusto por querer hacerla a medida que vas “volviendo” a hacer las materias en las que te fue mal, y vos recordando que en algún momento te imaginabas como el nuevo Salvador de la Humanidad que tanto predijo Juan Pablo II cuando vino a Luján (con un pedo bárbaro en el cerebro, porque, obvio, ¿a quién mierda se le ocurriría que la salvación va a provenir de la Argentina? No me hagas reír, Juampi). Y mientras tanto, yo no sé qué hacer. Es una patada en los huevos que todo el mundo te diga que sos genial para otra carrera distinta, pero te hagas el duro y digas “No, carajo. Yo voy a hacer esto aunque me cueste la vida o muera en el intento.” Sí, pelotudo: creeme que te vas a morir en el intento por pelotudo.

Ahora, una breve pregunta a todo el mundo. ¿Cuántas novias obsesivas se necesitan para cambiar un foquito de luz? Dos: una para cambiarlo por otro, y otra para darle el mismo foco que sacó la primera. A lo que voy: si tenés una novia obsesiva, cagaste. No te cambia por nada ni por nadie, te volvés su dios OBLIGATORIAMENTE. (A punto tal que tengas que escribir otra entrada en el blog. Sí, manga de perdedores maricas, no hice esta entrada por ustedes. ¡Los amo muchísimo!).

Por otro lado, es una mierda terrible ver que tu hermano del alma o tu hermana mayor están bien y tranquilos con lo suyo pero vos, muy en el fondo, sabés que ellos quisieran estar en una situación un tanto parecida a la tuya, o sea, como ellos mismos estaban al principio y vos estabas como lo están ellos ahora. La vida es una balanza muy desbalanceada (Dios, sos un hijo de puta en ése aspecto), y uno tiene que tener cuidado de no pensar que uno está mal y melancólico y que todos a su alrededor están pasando por absolutamente lo contrario; porque si uno cae en esa instancia, no solamente estará equivocado sino que empezará a encerrarse y recluirse y dejar de mostrarse amigable, o preocupará mucho al resto. Ahora bien, ¿qué sucede cuando ambas situaciones se cumplen? ¿Si vos estás bien con tus asuntos y sin embargo te recluís del resto?

Empezás a hablar con un anillo y repetir varias veces “Gollum” como una vieja de ciento tres años.




La cara que pongo
cuando veo la gente de ahora.
Quizás puedas ser llamado un foreveralone, pero eso también es falso. Amigos tenés. Novia tenés. Familia tenés. Compu tenés. (O sea, tenés compu. ¿Cómo carajo te van a decir foreveralone si tenés compu? Por dios, qué mediocres). Si tenés todo eso, significa que vos mismo “estás buscando” ser un foreveralone, sin ni siquiera llegar a serlo. Quedarse en la pieza no significa que no querramos entrar en la sociedad, sino que ella es un ASCO y preferimos evitarla hasta que mejore su panorama y ofrezca algo que haga valer la pena dejar la habitación para salir afuera. O, simplemente, nos gustan los espacios reducidos y presentimos que todo el mundo tiene mejores asuntos o problemas a los que atender (al igual que nosotros). Quizá tan solo queremos estar en nuestra pieza y nada más. O quizá algunos quieren tan solo escribir un blog.

De todas maneras, mamá siempre encuentra alguna puta ocasión para recontra cagarnos a pedos hasta que salgamos de la pieza y vayamos a limpiar los platos del almuerzo (porque sos un/a suci@ y los dejaste sin lavar. ¡Qué vergüenza! ¡Salí de mi blog, suci@! ¡Andá ‘ lavar lo’ plato’!)