miércoles, 24 de octubre de 2012

La Destrucción de las masas comienza...



Yo.
Cuando me levanto de la cama no sucede que voy al baño para lavarme, luego me visto, desayuno, voy a la parada y viajo hasta el templo del saber. Lo que realmente sucede es que despego un poco mi cabeza de la almohada en plena oscuridad, y de pronto la gravedad eleva su fuerza exponencialmente a unos millares de veces, lo que hace que regrese a mi posición anterior por otros tres cuartos de hora. El procedimiento suele repetirse dos veces, y es cuatro veces proporcional a los temas hablados en clase mientras yo llegaba tarde. Ah, ¡eso sí! Cuando llego temprano, las profesoras llegan tarde, comienzan aún más tarde la clase y hacen un repaso de dos horas sobre lo que se vio la clase anterior sin dar ni un puto tema nuevo. Justicia poética.

Tengo la impresión de que ese pingüino se va a comer alta ñapi.

Claro, ellas siempre tan lindas, ¿no?
¿Nunca les pasa que la vida les toma el pelo (pero mal) frente a cualquier tipo de situación que ustedes creían que ya tenían experiencia al respecto? Me refiero a: “Ah, eso ya lo viví muchas veces, y no me puede tomar por sorpresa” o “Esto no puede pasarme a mí nunca en la vida” o “Jamás me harían una cosa así” o “No puedo estar tan cagado por mis ancestros”. Murphy nos ha demostrado, con sus leyes místicas irrefutables y sus teoremas práctico-efectivos, que uno nunca debe esperar nada de nada o de nadie. Paso a explicarlo con un breve ejemplo: Cuando yo no tenía novia, vivía pensando que nadie me podría llegar jamás a dar ni pizca de pelota (seamos sinceros: yo veía la realidad como un mero desierto con esa bolita de pasto y pelos pasando de lado a lado de la pantalla, como en las pelis texanas). Si consigo novia más tarde, me empiezan a dar pelota hasta eslabones de otras especies animales (teoría a confirmar sobre plantas y objetos inanimados), lo cual hace que me pregunte: Vida, ¿podrá ser que seas tan hija de Lucifer?

Por otro lado, quiero hablar un poco sobre el tema de la soltería. Muchas veces hablo al respecto con mis amigos, alegando que hay que amar la soltería ya que uno siempre puede terminar volviendo a ella. Pero mi punto pasa por otro lado, que solo los foreveralones podemos ver.

¡Eduardo! ¿No me convidas a tu novia? T_T
Cuando yo estoy soltero, el resto del mundo (de pronto, de golpe y porrazo, y como por arte de magia) ESTA EN PAREJA. Hablaba de ello con mi amigo Alejandro, fiel (y único) lector de este intento fallido de blog (mentira, este blog es genial And I Know It), y recordamos esa épica escena de la película SUPERHERO MOVIE, donde el protagonista había perdido toda esperanza de salir con la chica de sus sueños, y mientras iba caminando por la calle veía parejas de a montones besuqueándose. La escena era tan bizarra, que hasta había camas en las calles con parejas abrazadas entre las sábanas (cosa de hacerlo poner como el culo al protagonista).

Esto es cierto y está comprobado: la soltería puede hacernos ver todo tipo de espejismos malévolos que, en primera instancia nos hacen calentar, y en segunda instancia hacen que nos queramos enterrar vivos. Al estar solteros, todos empiezan a besarse en nuestras propias caras o en nuestro campo visual, aunque no sea exactamente lo que en verdad suceda, nuestro cerebro lo ve de esa forma. Y claro: todas las chicas te esquivan.

Olvidate, hijo de puta. Yo me merezco algo mejor.

Un tema similar es que, estando solteros, nuestr@s amig@s consiguen novi@s (y hasta quizá, más de un/a novi@ por amig@). Y, obviamente, nos cuentan sus experiencias, tanto sexuales como solamente amorosas, dando lujos jugosos de detalles y explicando cada segundo del tiempo pasado con la pareja. Son, por demás, momentos en los que desearíamos no tener amigos nunca más y ser foreveralones al 100%, pero la vida no es tan justa con nosotros.

Mi soltería es inversamente proporcional
a la de mis amigos. SIEMPRE.
Falta aclarar el hecho de que una vez conseguid@ novi@, nuestr@s amig@s vuelven a la soltería sin previo aviso y sin ningún tipo de señal (como si nos estuvieran recontra jodiendo, los bastardos). Lo peor es que, al querer vengarte y contar tus experiencias, ellos te cambian el tema de forma admirable, y vos no sabes ni cómo mierda volver a tocar el tema; incluyendo el hecho de que están deprimidos, con esos ojitos tristes de gatito recién nacido que te dan ganas de salir a buscarles novi@s como si su felicidad dependiera pura y exclusivamente de vos (teniendo en cuenta que ellos no apaciguaron tu soltería pero ni por puto asomo). Amistades troll que después 

machaca el noviazgo, haciéndote decidir entre “él/ella o YO, tu mejor amig@”.

La vida es una puta de autopista, pero si la dejas pasar, el que viene manejando atrás tuyo se la va a levantar y va a tener alta fiesta donde seguro que la pasa mejor que vos. Es así, damas y caballeros.

Resultado de estar soltero.

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