Es incomprensible a mis propios ojos cómo de
mal está la psicología de las personas en estos días, pero si uno se dedica a
estudiarlas entonces es, en mi opinión, el colectivo el mejor ámbito de estudio
para la investigación del comportamiento mono de los hombres y las mujeres.
La situación es sencilla y básica: uno está
sentado en un asiento simple del lado izquierdo del vehículo de pasajeros,
mirando de frente asiento doble ubicado en sentido contrario y sobre un podio,
pedestal o plataforma (como se quiera llamar).
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| Historia urbana... ¡pero bien urbana! |
Uno podría, tranquilamente, apoyar sus pies en
el borde exterior del pedestal (sin molestar al pasajero que posa sus nalgas en
el asiento del mismo), ya que lo que uno pretende es colocarlos en algún sitio
vació entre los pies del viajante. Sin embargo, he aquí la interferencia a la
realidad: el viajante ve nuestro pie apoyado en un lugar que él/ella no
utilizaba hasta entonces, y de ahí en más ocurre que vive moviendo sus pies en
dirección a los nuestros, pateándonos o pisándonos accidentalmente.
¡Qué
injuria y qué atropello a la razón!
Mi amigo, el
judío-espartano-mediooriental-terrorista, sufrió un atraco de la rabia hace
algún tiempo, cuando se resignó a tomar un colectivo indirecto a su destino (la
Universidad). Sucede que el bondi lógico de él SIEMPRE se retrasaba, entonces
mi amigo se decidía a adelantarse una parada; momento para el cual el muy
maldito transporte optaba por aparecerse del medio de la nada y cagarlo al
pobre chico.
Lo digo en serio: un día va a haber un
apocalipsis, pero provocado por NOSOTROS LOS PASAJEROS, y más les vale a los
choferes que se cuiden (¡hijos de la gran siete!).
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| Colectivero: ¡PASAJEROS! ¡PASAJEROS MOLESTOS EVERYWHERE! |
Efectuemos un mix de tópicos:
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| "Lily, ¡me dejaste en la FRIENDZONE para irte de parranda con ese Potter! |
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| ¡Amor y paz para todos... Menos para los colectiveros! |
Hombre: “A mí me gusta tal cosa.”
Mujer: “Ah, mirá. A mí no.”
Hombre: “La verdad es que a mí tampoco me gusta mucho. ¡Casémonos!”
Mujer: “Ah, mirá. A mí no.”
Hombre: “La verdad es que a mí tampoco me gusta mucho. ¡Casémonos!”
Voy a hacer un pequeño epílogo, alegando que
Sprite ya había profesado la FRIENDZONE con la propaganda “Las Cosas Como Son”
sobre los amigos varones de las chicas. Recuerdo todavía la mítica frase (que
repetí a mi contra-parte femenina, a quien adoro): “Vos darías todo por
él. Y él… ¡te daría!”
Bueno, mejor me voy despidiendo porque me estoy
recontra cagando de hambre y no comí y la comida me importa más que los
soquetes que miran este blog (a los cuales ADORO, repito, ADORO CON TODA MI ALMA).
¡Hasta la próxima!




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