viernes, 5 de octubre de 2012

Nuestro Gran Problema...


Es incomprensible a mis propios ojos cómo de mal está la psicología de las personas en estos días, pero si uno se dedica a estudiarlas entonces es, en mi opinión, el colectivo el mejor ámbito de estudio para la investigación del comportamiento mono de los hombres y las mujeres.

La situación es sencilla y básica: uno está sentado en un asiento simple del lado izquierdo del vehículo de pasajeros, mirando de frente asiento doble ubicado en sentido contrario y sobre un podio, pedestal o plataforma (como se quiera llamar).

Historia urbana... ¡pero bien urbana!
Uno podría, tranquilamente, apoyar sus pies en el borde exterior del pedestal (sin molestar al pasajero que posa sus nalgas en el asiento del mismo), ya que lo que uno pretende es colocarlos en algún sitio vació entre los pies del viajante. Sin embargo, he aquí la interferencia a la realidad: el viajante ve nuestro pie apoyado en un lugar que él/ella no utilizaba hasta entonces, y de ahí en más ocurre que vive moviendo sus pies en dirección a los nuestros, pateándonos o pisándonos accidentalmente. 
¡Qué injuria y qué atropello a la razón!

Mi amigo, el judío-espartano-mediooriental-terrorista, sufrió un atraco de la rabia hace algún tiempo, cuando se resignó a tomar un colectivo indirecto a su destino (la Universidad). Sucede que el bondi lógico de él SIEMPRE se retrasaba, entonces mi amigo se decidía a adelantarse una parada; momento para el cual el muy maldito transporte optaba por aparecerse del medio de la nada y cagarlo al pobre chico.

Lo digo en serio: un día va a haber un apocalipsis, pero provocado por NOSOTROS LOS PASAJEROS, y más les vale a los choferes que se cuiden (¡hijos de la gran siete!).

Colectivero: ¡PASAJEROS! ¡PASAJEROS MOLESTOS EVERYWHERE!


Efectuemos un mix de tópicos:

Al realizar una cagada gigante con una mujer intentado continuar una conversación despectivamente (si se trata de alguien a quien estimamos), no sólo va a afectarnos la estupidez cometida por nosotros, sino que tenderemos a no repetirla. Mejor dicho, tenderemos a no repetir a nada relacionado con ese acto imbécil (trátese de algo blasfemo o no). Somos hombres, y con tal de comprarlas, no volveríamos ni a abrir la bocota de simio que tenemos.



Los simios, por otra parte, bien pueden ser ellas. Okey, a esta altura muchas mujeres mandaron a la representadísima mierda mi blog (no las culpo, soy medio nazi con ellas); pero déjenme aclararles, señoritas, que son USTEDES las que nos dejan en zona de amigos o FRIENDZONE a nosotros, cuando nosotros haríamos temblar al resto del mundo solo por tenerlas con nosotros. ¿Hay que hacerles un cartel con letras de neón para que se den cuenta? Creo que incluso así confundirían las cosas.

"Lily, ¡me dejaste en la FRIENDZONE para irte de parranda con ese Potter!


 3 Alguien que me explique por qué mierda sucede a veces que uno se queda sin batería en el celular mientras viaja escuchando música casi tan paralelamente como cuando uno está resfriado viajando y no tiene pañuelitos descartables. Son, en mi humilde opinión, los dos peores círculos del infierno que un homo sapiens puede llegar a recorrer. (La peor parte es cuando el moquito comienza a colgar de la napia de uno y: o estás parado en el pasillo del bondi con gente alrededor y gente sentada MIRANDOTE DESDE ABAJO, o estás sentado del lado de la ventanilla y te tentás de limpiarte las fosas nasales con la manga del buso).





Característica bien de “neanderthal” es eso de:

¡Amor y paz para todos... Menos para los colectiveros!

Hombre: “A mí me gusta tal cosa.”
Mujer
: “Ah, mirá. A mí no.”
Hombre
: “La verdad es que a mí tampoco me gusta mucho. ¡Casémonos!”


 5 ¿Por qué, cuando una mujer cree que la mira un hombre en la calle, piensa “¿Qué le pasa a este idiota baboso?”; y cuando no la mira, piensa “Ay, ¿por qué no me mira este idiota? ¿Qué pasa? ¿No estoy bonita, tarado?”? O sea… son muy complejas, chicas.



Voy a hacer un pequeño epílogo, alegando que Sprite ya había profesado la FRIENDZONE con la propaganda “Las Cosas Como Son” sobre los amigos varones de las chicas. Recuerdo todavía la mítica frase (que repetí a mi contra-parte femenina, a quien adoro): “Vos darías todo por él. Y él… ¡te daría!”


Bueno, mejor me voy despidiendo porque me estoy recontra cagando de hambre y no comí y la comida me importa más que los soquetes que miran este blog (a los cuales ADORO, repito, ADORO CON TODA MI ALMA). ¡Hasta la próxima!

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