miércoles, 26 de septiembre de 2012

Para los sordos, esta radio…


Escuchando las conversaciones de amigos, colegas y archirequete recontra enemigos… llegué a la simple, lisa y llana solución de que las mujeres tienen casi el 100% de la culpa de que no (repito) NO nos vaya bien en la Universidad. Paso a desarrollar.

Es su culpa. Punto.

Sí sí, tal cual como dije.

Esta es la realidad, y lo demás es cuento chino.
O sea, loco… me parece una cosa re injusta. Nosotros estábamos felizmente solteros (algunos no tanto), y justo se nos cruza una pollera por la cabeza. ¿Qué onda? Después resulta que tenemos esa pollera como limpia-parabrisas en los ojos, y nos va como la cola en la Uni. Algunas, las más mandonas, nos tienen con el látigo en la mano, haciéndonos estudiar y dejar de boludear; otras, las más enbobadoras, nos llaman y nos dicen que están solitas en casa o que quieren ir a tomar algo a algún lado.



Me parece un ping-pong sensacionalmente cruel este asunto. Levanten la mano los hombres que piensan igual que yo.

Guarda, guarda. No quiero iniciar un debate y menos en mi blog, pero me parece que las chicas deberían replantearse su ubicación en nuestra vida y en NUESTRO ESTUDIO. Lo peor de todo es que durante las clases, se hacen las coquetas y las chistosas, y revolean los ojitos y hacen sonrisitas tiernas, y se portan como si no les importara nada. Después los que estamos a 130ºC somos nosotros, ¡maldita sea!

Debo ser muy inteligente, porque algo le pasa a mi cerebro hoy...
Si uno no luce genial desde el comienzo, ellas no se van a fijar. Solo les gusta lo que las supera ampliamente, y lo que suele estar fuera de su alcance. Efectivamente, les gusta lo divertido y lo que las pueda entretener con facilidad. Somos demasiado perdedores los que confiamos que con 4 (cuatro) palabritas y 2 (dos) caritas felices vamos a tenerlas super esclavizadas, ya que a ellas les gusta lo atrevido pero no desubicado, lo salvaje pero dentro de la ley, lo prohibido pero ético.





Y lo mejor: cuando terminas de comprenderlas, cambian absolutamente todos sus parámetros, como cuando el viento barre las huellas y los caminos marcados en la arena.

... según estudios psicológicos, terapéuticos, y la linea de atención al suicida.


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