sábado, 22 de septiembre de 2012

O estoy curado o…


Es que a veces la vida te presenta situaciones un poco confusas en condiciones un poco dudosas, en momentos inesperados… de tal forma que uno no sabe si sonreír porque son lo más genial que le ha sucedido a uno en el día, o sentirse mal y culpable porque se trata de cosas DEMASIADO geniales para uno. ¡Ojo!, también está el lado B del casete, donde uno se pregunta si las cosas no pueden ir peor de lo que van, o si en algún momento van a dejar de pasar de una vez por todas.

Desde mi posición, voy a contar que por primera vez fastidie a ese colectivo de mierda y OBTUVE FINALMENTE MI VENGANZA. Directamente no lo tomé y punto. Soy feliz. Hasta que algún día le pueda rayar la pintura, entonces seré MÁS feliz.

Hablando sobre el asunto: antes de ayer, un poco después de crear la última entrada de este blog, hice un conteo de cosas que me sucedieron ese día y que le pasó a más de una persona (curiosamente oriunda de mis 180º de visión). Lo primero es que en una “conexión-autopista” llamada ‘Camino de Cintura’ hubo dos accidentes de tránsito de características muy drásticas, y yo presencié ambas. En la primera, los conductores estaban afuera, secándose la sangre el uno al otro mientras yo divisaba el camión de transporte metido hasta la ventanilla delantera del coche que intentaba ingresar a Camino de Cintura. Como cosa curiosa, ese mismo día casi sufro tres atropellos (viales) por parte de personas que nunca hicieron el teórico del Curso de Manejo, y que tenían sus autos con los indicadores lumínicos en pésimo estado. A dónde estamos yendo, dulce Buenos Aires…

Los integrantes de la fotografía SI pasamos el anti-doping.
Al final, estuve equivocado. Ayer vinieron mis amigos, el día estuvo precioso, jugamos dos partidos de futbol, comimos “patys” (hamburguesas) como bestias, jugamos un juego de terror en mi habitación y nos matamos de risa. Son esas cosas que uno piensa: “Si no hubieran venido o yo hubiera cancelado, me habría perdido cosas de las que no tengo el tiempo de recuperar.”

Según estudios verídicos de investigadores profesionales, que no tenían nada más que hacer que sentarse en los bares y restaurantes a mirar a hombres y mujeres reírse hasta que los baños públicos estaban llenos de personas a punto de mearse de la risa, las mujeres buscan en el sexo opuesto (los canarios y los gatos) un macho que les produzca/genere la risa, mas no que pueda o tenga una mejor capacidad de reírse que ella. En una conversación, ellas son las que lideran la risa, y lo hacen de forma más aguda que nosotros (los canarios y los gatos) ya que se produce una situación mucho más placentera para ellas. En resumen: son unas psicóticas manipuladoras de la mente que se ríen para que nosotros nos enamoremos de su risa, luego sus ojos, luego sus piernas, luego sus senos, luego sus senos, luego sus senos, luego se acerque el camarero para pedirnos amablemente que nos larguemos del establecimiento… en fin. Psicóticas.

"Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Le diría que se vaya pero tengo una mujer atravesada en mi garganta." Eduardo Galeano.

Oscar Wilde 
"La risa no es un mal comienzo para la amistad. Y está lejos de ser un mal final."

Personalmente, con los años, pude perfeccionar y canalizar toda mi idiotez en un potencial puramente chistoso para el oído ajeno, de modo tal que me convertí en un Maestro Supremo de dicho arte (o sea, hacer el ridículo excelentemente bien). Y también, con los años, me fui dando cuenta que la risa femenina me llenaba el corazón hasta 3 (tres) veces más que un beso de una integrante de ese género. Es muy gratificante poder producirle alegría a la dueña de la vida de uno, y sinceramente mi vida tiene muchas dueñas actuales; todas y cada una de ellas en una esquina estratégica de la base de mi vida.


El tiempo que pasa uno riendo es tiempo que pasa con los dioses.
Proverbio japonés 

El hombre sufre tan terriblemente en el mundo que se ha visto obligado a inventar la risa.
Friedrich Nietzsche (1844-1900) Filosofo alemán. 

La risa nos mantiene más razonables que el enojo.
Duque de Levis (1755-1830) Pedro Marcos Gastón. Escritor francés.

No hay comentarios:

Publicar un comentario