Damas y caballeros,
como no sé quien mierda lee este blog, voy a suponer que son más de dos
personas (quiera diosito querido): ¡estoy festejando mi séptima entrada, por
más que esto sea cósmicamente aburrido y yo sea el más foreveralone de
Blogspot!
Hoy les quiero presentar un tópico rotundamente nuevo:
mujeres. No, no, mentira. Pero la cosa está así: yo esta mañana iba tranquilo a
la parada cuando de golpe y porrazo me fijo que pasan dos de los que yo tomo,
uno detrás de otro. Parece que las clases de yoga y relajación mental tuvieron
un efecto positivo en mí, ya que solo logré asesinar a tres personas en la
parada. Me siento un ser “liberado”, y que la paz me inunda. ¡AMOR Y PAZ,
HERMANOS!
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| ¡Alabado sea Jesús! ¡ALABADO SEA EL SEÑOR! |
El colectivo es como la relación: ¿qué pasa cuando lo perdés?
¿Qué pasa cuando el mando de la relación cambia de mano? ¿Quién destrona a
quién, y quién lleva los nuevos grilletes en las muñecas? ¿Se puede revertir
esta situación? Como yo no estoy en pareja (y menos con un colectivo), las
respuestas a estas preguntas, humildemente, me importa un chorizo. Sin embargo,
voy a proceder a aclarar ciertas dudas y, en el camino, parafrasearé a Dolina.
Si uno va desesperadamente a buscar el celular cuando este
suena, pensando “es la bonita, es la bonita, es la bonita”, está perdiendo
terreno de manera súbita. Si uno escribe mensajes muy iterativamente a la
pareja, está perdiendo el mando también. Cuando uno ya no puede hacer reír a
carcajadas a la pareja como en un principio, yo diría que ya no está mal la
situación sino que (esto para los hombres) ESTÁN EN ZONA DE DESCENSO DIRECTO A
LA “Z NACIONAL DEL PAPI”. Si uno cae como un pobre idiota ante la imagen de su
hembra frotándose eróticamente la pierna con el pie de la otra pierna, ya es un
caso perdido. En realidad… yo diría que para todos los hombres ESE es un caso
muuuuy perdido.
Pero a no desesperar, monitos míos, que hay bananas para
todos. En forma de “Desaprobado” en la Universidad, ¡obvio!
Por lo general, en una pareja, el que quiere más al otro es
el “dominado”. Por definición, el otro es el “dominante”, pero: ¿qué sucede
cuando las mujeres dominan? Bueno, por experiencia propia puedo decir que verse
dominado no es algo precisamente bonito, y mucho menos cuando es amor del tipo
‘loco’. El bobo (corazón) llora mucho, y pasa lo mismo para las mujeres
dominadas; pero he aquí la maña detrás del truco de magia: si hay poco interés,
no suele molestar a las partes, ya que estas no sufren tanto (o lo hacen, pero
casi nada). El sufrimiento es proporcional al interés por el conyugue,
lamentablemente para las damas y caballeros. Es una mierda la psiquis humana,
ya lo sé. Ya lo sé.
La otra cosa que hay que controlar es no aburrir al otro
hablando todo el tiempo de pelotudeces poéticas. ¿Sabés por qué te lo digo,
chabón? Resulta que cuando la conociste, se mataban de risa de cosas de la tele
y los dibujitos, y se contaban chismes de cuando hacen deporte u otras
ocupaciones, o se contaban anécdotas de la infancia de cada uno: o sea, no
estabas todo el tiempo encima de ella con “te amo, te amo, te amo”. Si yo fuera
ella, me daría a mí mismo una patada en las esferas del dragón por ser tan
inepto.
| Nadie dijo que sería sencillo... pero tampoco dijeron que no lo vale. |
Hay que innovar todos los días; el problema es que hasta
matándote de tanto innovar PODÉS (sí, podés) LLEGAR A ABURRIRLA. Mujeres: las
matemáticas fueron hechas para que nazcan los problemas CON SOLUCIÓN, ¡ya que
con ustedes nunca pegábamos una en la Antigüedad!
Bueno, che: ¡peor es que te pasen dos bondis seguidos VACÍOS
y que no te pare NINGUNO!
La clase que viene veremos la terrorífica unidad “FRIENDZONE”
(sí, hay prueba… ¡y hay tabla!).

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