Como decía el Terminator: “¡HE VUELTO!”. Pum pum pum con una
re metralleta: todos muertos. Nah, mentira. BUENAAAAAAS. Tanto tiempo que no escribía, que
ya ni me acuerdo cómo escribir.
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| ¡NO TENGO NI UNA P*TA VISITA! |
Lo primero que me pregunté a mí mismo es si seguirían ahí, a
la espera inerte de otra entrada, mis fieles y fanáticos seguidores (¿cuáles?)
como para no hacerme sentir abandonado y olvidado al publicar y ver que el
contador no pasa de 10 (diez). Diez, de las cuales nueve soy yo actualizando la
página para ver si de pronto el contador de visitas despega. Qué triste soy.
Estoy en un breve desorden musical, hormonal, alimenticio,
emocional, educacional y familiar. No agrego el de las amistades porque no sé
cómo carajo se escribe. ¿Amigocional? ¿Amistadcional? No sé, se van todos a la
m… HOLA, ¡TANTO TIEMPO! A ver, vamos a explicar y de paso preguntar si hay
alguien que opina igual.
(Prometo que este es el último punto y aparte durante por lo
menos diecisiete renglones) (FUAAAA, ¿TANTO ESCRIBIRÉ?)
Musical, porque es uno de esos momentos en los que pensás
seriamente en seguir a una banda, hacerte fan de ellos, comprarte los posters,
ponerle llaveros a tus llaves y mochila, pintarte las uñas con sus símbolos
(mujeres) (y yo también, putos), cagar en el baño y limpiarte con papel higiénico
con los rostros de los integrantes sonriendo, etc. Pero el asunto es que cuando
querés enfocarte en esa banda, saltan de la nada otros géneros musicales que te
inundan el alma, como por ejemplo Gaby, Fofo y Miliki, y no podés parar de
escucharlos hasta que, de tanto hacerlo, descubrís en sus letras que hay
mensajes subliminales sobre comer niños y ver porno. Fuera de joda, otros
géneros como el Jazz/Blues o el Rock Gótico de Evanescence (por ejemplo) que te
hacen encerrarte en tu pieza y desear que llueva.
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SSe me rompió el paraguas y me estoy mojando hasta las bolas. |
Es frustrante, retomando eso último, cuando estás encerrado en
tu pieza y deseas que llueva pero pasa el día entero y no llueve. Es ahí donde
te trabas con tus gustos musicales, el cerebro te sugiere tantos al mismo
tiempo y pensás que todos encajarían para ese instante pero no seleccionás
ninguno, y tampoco querés dejarlo en aleatorio porque pensás que puede saltar
Britney Spears cuando estás justamente depresivo, te agarra miedo, tomás un
cuchillo y matás a Mariana (perdón, me fui al carajo: en vez de cuchillo, una
cuchara).
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| Soy un fracasado, perdí en el Pacman. |
Lo que frustra también es que hayas elegido la carrera más
difícil de todas, te hayan advertido que es difícil, vos te hagas el súper
héroe, la hagas, te vaya como el ojete, te des cuenta que perdiste dos años y
luego (la peor) NO QUIERAS DEJAR LA CARRERA TODAVÍA. Eso sí que es triste. Lo
peor de todo es que te saca el gusto por querer hacerla a medida que vas
“volviendo” a hacer las materias en las que te fue mal, y vos recordando que en
algún momento te imaginabas como el nuevo Salvador de la Humanidad que tanto
predijo Juan Pablo II cuando vino a Luján (con un pedo bárbaro en el cerebro,
porque, obvio, ¿a quién mierda se le ocurriría que la salvación va a provenir
de la Argentina? No me hagas reír, Juampi). Y mientras tanto, yo no sé qué
hacer. Es una patada en los huevos que todo el mundo te diga que sos genial
para otra carrera distinta, pero te hagas el duro y digas “No, carajo. Yo voy a
hacer esto aunque me cueste la vida o muera en el intento.” Sí, pelotudo:
creeme que te vas a morir en el intento por pelotudo.
Ahora, una breve pregunta a todo el mundo. ¿Cuántas novias
obsesivas se necesitan para cambiar un foquito de luz? Dos: una para cambiarlo
por otro, y otra para darle el mismo foco que sacó la primera. A lo que voy: si
tenés una novia obsesiva, cagaste. No te cambia por nada ni por nadie, te
volvés su dios OBLIGATORIAMENTE. (A punto tal que tengas que escribir otra
entrada en el blog. Sí, manga de perdedores maricas, no hice esta entrada por
ustedes. ¡Los amo muchísimo!).
Por otro lado, es una mierda terrible ver que tu hermano del
alma o tu hermana mayor están bien y tranquilos con lo suyo pero vos, muy en el
fondo, sabés que ellos quisieran estar en una situación un tanto parecida a la
tuya, o sea, como ellos mismos estaban al principio y vos estabas como lo están
ellos ahora. La vida es una balanza muy desbalanceada (Dios, sos un hijo de
puta en ése aspecto), y uno tiene que tener cuidado de no pensar que uno está
mal y melancólico y que todos a su alrededor están pasando por absolutamente lo
contrario; porque si uno cae en esa instancia, no solamente estará equivocado
sino que empezará a encerrarse y recluirse y dejar de mostrarse amigable, o
preocupará mucho al resto. Ahora bien, ¿qué sucede cuando ambas situaciones se
cumplen? ¿Si vos estás bien con tus asuntos y sin embargo te recluís del resto?
Empezás a hablar con un anillo y repetir varias veces “Gollum” como una vieja
de ciento tres años.
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La cara que pongo cuando veo la gente de ahora. |
Quizás puedas ser llamado un foreveralone, pero eso también es
falso. Amigos tenés. Novia tenés. Familia tenés. Compu tenés. (O sea, tenés
compu. ¿Cómo carajo te van a decir foreveralone si tenés compu? Por dios, qué
mediocres). Si tenés todo eso, significa que vos mismo “estás buscando” ser un
foreveralone, sin ni siquiera llegar a serlo. Quedarse en la pieza no significa
que no querramos entrar en la sociedad, sino que ella es un ASCO y preferimos
evitarla hasta que mejore su panorama y ofrezca algo que haga valer la pena
dejar la habitación para salir afuera. O, simplemente, nos gustan los espacios
reducidos y presentimos que todo el mundo tiene mejores asuntos o problemas a
los que atender (al igual que nosotros). Quizá tan solo queremos estar en
nuestra pieza y nada más. O quizá algunos quieren tan solo escribir un blog.
De todas maneras, mamá siempre encuentra alguna puta ocasión
para recontra cagarnos a pedos hasta que salgamos de la pieza y vayamos a
limpiar los platos del almuerzo (porque sos un/a suci@ y los dejaste sin lavar.
¡Qué vergüenza! ¡Salí de mi blog, suci@! ¡Andá ‘ lavar lo’ plato’!)
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