lunes, 1 de abril de 2013

Ida y Vuelta...



Como decía el Terminator: “¡HE VUELTO!”. Pum pum pum con una re metralleta: todos muertos. Nah, mentira. BUENAAAAAAS. Tanto tiempo que no escribía, que ya ni me acuerdo cómo escribir.

¡NO TENGO NI UNA P*TA VISITA!
Lo primero que me pregunté a mí mismo es si seguirían ahí, a la espera inerte de otra entrada, mis fieles y fanáticos seguidores (¿cuáles?) como para no hacerme sentir abandonado y olvidado al publicar y ver que el contador no pasa de 10 (diez). Diez, de las cuales nueve soy yo actualizando la página para ver si de pronto el contador de visitas despega. Qué triste soy.

Estoy en un breve desorden musical, hormonal, alimenticio, emocional, educacional y familiar. No agrego el de las amistades porque no sé cómo carajo se escribe. ¿Amigocional? ¿Amistadcional? No sé, se van todos a la m… HOLA, ¡TANTO TIEMPO! A ver, vamos a explicar y de paso preguntar si hay alguien que opina igual.



(Prometo que este es el último punto y aparte durante por lo menos diecisiete renglones) (FUAAAA, ¿TANTO ESCRIBIRÉ?)

Musical, porque es uno de esos momentos en los que pensás seriamente en seguir a una banda, hacerte fan de ellos, comprarte los posters, ponerle llaveros a tus llaves y mochila, pintarte las uñas con sus símbolos (mujeres) (y yo también, putos), cagar en el baño y limpiarte con papel higiénico con los rostros de los integrantes sonriendo, etc. Pero el asunto es que cuando querés enfocarte en esa banda, saltan de la nada otros géneros musicales que te inundan el alma, como por ejemplo Gaby, Fofo y Miliki, y no podés parar de escucharlos hasta que, de tanto hacerlo, descubrís en sus letras que hay mensajes subliminales sobre comer niños y ver porno. Fuera de joda, otros géneros como el Jazz/Blues o el Rock Gótico de Evanescence (por ejemplo) que te hacen encerrarte en tu pieza y desear que llueva.

SSe me rompió el paraguas y me
estoy mojando hasta las bolas.
Es frustrante, retomando eso último, cuando estás encerrado en tu pieza y deseas que llueva pero pasa el día entero y no llueve. Es ahí donde te trabas con tus gustos musicales, el cerebro te sugiere tantos al mismo tiempo y pensás que todos encajarían para ese instante pero no seleccionás ninguno, y tampoco querés dejarlo en aleatorio porque pensás que puede saltar Britney Spears cuando estás justamente depresivo, te agarra miedo, tomás un cuchillo y matás a Mariana (perdón, me fui al carajo: en vez de cuchillo, una cuchara).



Soy un fracasado, perdí en el Pacman.
Lo que frustra también es que hayas elegido la carrera más difícil de todas, te hayan advertido que es difícil, vos te hagas el súper héroe, la hagas, te vaya como el ojete, te des cuenta que perdiste dos años y luego (la peor) NO QUIERAS DEJAR LA CARRERA TODAVÍA. Eso sí que es triste. Lo peor de todo es que te saca el gusto por querer hacerla a medida que vas “volviendo” a hacer las materias en las que te fue mal, y vos recordando que en algún momento te imaginabas como el nuevo Salvador de la Humanidad que tanto predijo Juan Pablo II cuando vino a Luján (con un pedo bárbaro en el cerebro, porque, obvio, ¿a quién mierda se le ocurriría que la salvación va a provenir de la Argentina? No me hagas reír, Juampi). Y mientras tanto, yo no sé qué hacer. Es una patada en los huevos que todo el mundo te diga que sos genial para otra carrera distinta, pero te hagas el duro y digas “No, carajo. Yo voy a hacer esto aunque me cueste la vida o muera en el intento.” Sí, pelotudo: creeme que te vas a morir en el intento por pelotudo.

Ahora, una breve pregunta a todo el mundo. ¿Cuántas novias obsesivas se necesitan para cambiar un foquito de luz? Dos: una para cambiarlo por otro, y otra para darle el mismo foco que sacó la primera. A lo que voy: si tenés una novia obsesiva, cagaste. No te cambia por nada ni por nadie, te volvés su dios OBLIGATORIAMENTE. (A punto tal que tengas que escribir otra entrada en el blog. Sí, manga de perdedores maricas, no hice esta entrada por ustedes. ¡Los amo muchísimo!).

Por otro lado, es una mierda terrible ver que tu hermano del alma o tu hermana mayor están bien y tranquilos con lo suyo pero vos, muy en el fondo, sabés que ellos quisieran estar en una situación un tanto parecida a la tuya, o sea, como ellos mismos estaban al principio y vos estabas como lo están ellos ahora. La vida es una balanza muy desbalanceada (Dios, sos un hijo de puta en ése aspecto), y uno tiene que tener cuidado de no pensar que uno está mal y melancólico y que todos a su alrededor están pasando por absolutamente lo contrario; porque si uno cae en esa instancia, no solamente estará equivocado sino que empezará a encerrarse y recluirse y dejar de mostrarse amigable, o preocupará mucho al resto. Ahora bien, ¿qué sucede cuando ambas situaciones se cumplen? ¿Si vos estás bien con tus asuntos y sin embargo te recluís del resto?

Empezás a hablar con un anillo y repetir varias veces “Gollum” como una vieja de ciento tres años.




La cara que pongo
cuando veo la gente de ahora.
Quizás puedas ser llamado un foreveralone, pero eso también es falso. Amigos tenés. Novia tenés. Familia tenés. Compu tenés. (O sea, tenés compu. ¿Cómo carajo te van a decir foreveralone si tenés compu? Por dios, qué mediocres). Si tenés todo eso, significa que vos mismo “estás buscando” ser un foreveralone, sin ni siquiera llegar a serlo. Quedarse en la pieza no significa que no querramos entrar en la sociedad, sino que ella es un ASCO y preferimos evitarla hasta que mejore su panorama y ofrezca algo que haga valer la pena dejar la habitación para salir afuera. O, simplemente, nos gustan los espacios reducidos y presentimos que todo el mundo tiene mejores asuntos o problemas a los que atender (al igual que nosotros). Quizá tan solo queremos estar en nuestra pieza y nada más. O quizá algunos quieren tan solo escribir un blog.

De todas maneras, mamá siempre encuentra alguna puta ocasión para recontra cagarnos a pedos hasta que salgamos de la pieza y vayamos a limpiar los platos del almuerzo (porque sos un/a suci@ y los dejaste sin lavar. ¡Qué vergüenza! ¡Salí de mi blog, suci@! ¡Andá ‘ lavar lo’ plato’!)

No hay comentarios:

Publicar un comentario