Buenísimo, gente. Me puse las pilas e hice otra nueva
entrada.
Jaja, se la creyeron. Chau. Beso.
¿Por qué seguís bajando?
Bueno, está bien, voy a hacer la entrada. ¿Content@?
Este pequeño mes sinceramente me lo tomé para respirar un
poco del blog, aunque pensaba detenidamente todos los días mil cosas para
publicar y claro… la pachorra. Ese mejor amigo del hombre que siempre te
susurra al oído y te dice que no hagas nada en vez de hacer algo que puede
llegar a salir mal. Incluso puede hasta llegar a hacerte zafar de situaciones
adversas. ¿Cuáles? No me lo pregunten, no vine a hablar de la pachorra. Hasta
me da pachorra hacer esto. Fijate bien: hasta me da pachorra estirar la mano para
agarrar mi vaso con gaseosa manufacturada en Países Bajos traída a Argentina
especialmente por mi tío portugués que compra esclavos en Siberia para fabricar
mágicas capas invisibles. Posta.
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| ¿Pero porqué mierda no lo pensé antes? |
En fin, ese niño era yo, y de niño no tenía un joraca. Me
persigné porque no quise faltar el respeto a mis antigüas creencias y porque me
imaginé a mi abuela encuadrándome alto bife (con quince pesos) por no
persignarme (ella no es precisamente cristiana, pero persignarse frente a una
Iglesia es sagrado, no sé por qué). Es la madre de uno la que es media
religiosa desde que la engancharon con esa “renovación carismática”, grupo de
gente que siempre pide “una ayudita” a cambio de entregarte al espíritu santo,
como si el pobre pájaro estuviera en una jaula y la sacaran para meterla en
otra. No sólo creen que tienen el poder para convocar a su dios, sino que, para
no quedar mal, alguna que otra amable señora de esas que si veías por la calle
te saludaba o te daba un caramelo o te daba plata como si fueras su nieto se
agita y tiembla en plena reunión para hacer creer que el pajarito entró en su
cuerpo. No seamos hipócritas: cuando pasa eso, la tipa está teniendo un orgasmo
supremo imaginándose a Di Caprio.
Perdón la rudeza y a mis lectores. Es creencia personal no
creer en las creencias ajenas.
Y si no, te podés ir a lavar bien el… el… oído. Porque seguro
lo tenés lleno de cera y podés hacer una vela como Shrek con toda la cera que
tenés. Hij@ de p#%&.
Cómo te quiero. No sabés cuánto.
Por otro lado, y hablando de querer, viene este asunto.
Cuando un chica te tiene medio imbécil (nótese que “imbécil” hace referencia a
“estúpido”, “idiota”, “pelotudo” y todas sus variaciones y sinónimos) en el
sentido de que te tiene hipnotizado con su belleza física e interna, nunca
falta una madre que te empieza a pedir quichisientas mil cuatrocientas dos
cosas y media, de las cuales haces la mitad y la hacés MAL.
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| Bien dicho, tortuga rosa (? |
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| ¡Toma esto, maldita bruja con escoba! |
A mí me sucede que, en general, soy algo chiflado y
paranoico; y desde mi primera relación, me parece que todos están en mi contra.
Hago las cosas mal y, a veces, no sé explicar o justificar mis acciones con hechos
lógicos y verídicos. En este momento, hay una damisela que quiere hacer
“cucharita” conmigo, y que me adora con el alma. El miedo de fracasar con ella
existe, y tengo mis momentos de caída ante él. Pero también está esa valentía
que por momentos azota la soledad del instante y la aparta lejos para
encerrarla en la oscuridad del olvido; olvido al que pertenecen muchas personas
que nosotros enterramos tras nosotros.
Esa señorita está en frente mío, extendiéndome una mano. Yo
puedo lastimar esa mano, o besarla y tomarla y darle las gracias en lágrimas
puras por traerme de nuevo a la vida. La mano que está en frente mío está ya
algo dolida por mi culpa, por mis miedos, por ese demonio que se hace llamar
“pasado” que no me deja en paz.
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| Te tomo la palabra, leoncito tierno *-* |
Quizá las cosas son más simples de lo que percibimos. Quizá
hay que hacer como Indiana Jones en La Última Cruzada, levantar el pie y
tirarnos al vació esperando que la magia haga acto de presencia y nos ponga una
vereda que no podamos ver, pero que existe. Y que seguro nos va a llevar a
donde queremos.
Che, ¡qué bueno que está ese libro de auto-ayuda que estoy
leyendo! ¡AHORA POR FIN ALCANZARÉ LA VERDADERA FELICIDAD! No, mentira,
jajajaja. Re que no tengo plata para un libro.
Bueno, esto fue todo. Un beso y hasta dentro de un año o dos.
Chausitos.




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